Hace un tiempo me crucé con Cristian Arce y me dijo: “Muchos no te quieren porque tu discurso es tajante, sentencioso, determinante. Y porque no te bancás la mediocridad.” Me sentí identificado; mi modo de decir no pide permiso y no expresa dudas (en todo caso plantea preguntas) Y sí, por lo demás, el único sentido que le encuentro no solo al arte sino al vivir, es detestar la mediocridad y evitarla a toda costa.
