El cd es un reloj en sí mismo. Una medida de tiempo por un lado (alguien habrá corroborado que el contador de las compacteras al reproducirlo marca 60 minutos exactos o bien algunos segundos mas o menos segun el tipo de falla para este plan horario) y por otro lado conserva, mientras reinventa “en el aire”, muchos años de trabajo que solo pueden ser medidos en sensaciones y pensamientos que viajan siempre más allá del espacio y del tiempo.
