18 de setiembre de 1988

El hombre nunca se conoce a sí mismo.✳︎

Lo que conoce y descubre es el comportamiento humano a través de los demás. Actúa y ve reflejado su resultado en el prójimo, en la persona que lo sigue. Descubre que ante una actuación anormal, es decir que no es hecha por la mayoría diariamente, el prójimo responde asombrado, exaltado y a veces disgustado. Luego de a poco lo acepta, lo admite o lo respeta. El hombre es muy desconfiado y la desconfianza aparece donde se puede llegar a perder algo, aunque sea por un momento. El hombre no quiere perder ni a las bolitas, como dijo Nebbia, porque perder significa sufrir. La vida está hecha para vivirla bien o  por lo menos hasta ahora se ha tratado de conseguir eso. Es que estando vivo,  es decir no muerto, hay momentos en que la mente y el cuerpo se siente realmente bien; es inexplicable, pero se da como única finalidad en la vida. La vida hay que pasarla lo mejor posible. Y aunque no se quiera saber qué es la verdad, la mentira, lo bueno, lo malo, se entiende por ¨mejor¨ algo así como hacer lo que uno quiera; esa sensación de libertad oculta que se quiere utilizar. Yo podría decir por ejemplo que hay gente que quiere vivir mal, mal tratado, apartado de la sociedad, golpeado, pero a pesar de esto,  quiere y de eso se trata: hacer lo que se desea. La libertad de uno no termina donde empieza la del otro, lo que sucede es que hay tantas libertades que en algún momento chocan.

 

(✳︎Texto escrito a los 13 años en un cuaderno escolar con fecha 18 de setiembre de 1988)

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