Desde chico me interesó más el devenir que el ser. Devenir esto o aquello en lugar de ser esto o aquello. Ser una estrella de rock, que impone sus hits sobre la sociedad a fuerza de pautas, rotación y manipulación marketinera o devenir estrella de rock solo en los momentos épicos, irrepetibles e inolvidables. Ser estrella de rock impide devenir imperceptible en lo cotidiano y se pierde no solo el cable a tierra para no creérsela al pedo, sino la maravillosa posibilidad de creársela, que es mucho más valiosa y entretenida.
