Archivo para Agosto, 2009

Superhéroes (por Martín Zariello)

Escrito por Gonzalo Aloras el Ago 20 2009 | Uncategorized

En los pasillos de la música argentina conocida como “rock”, los homenajes suelen ser mirados de costado o con un gesto de burla o sin el menor interés. Quizás esto se deba a que la oleada de tributos y discos de versiones de los últimos años (Inconsciente colectivo, Fabiana Cantilo; Calamaro Querido; Gieco Querido) pareció provenir más del objetivo empresarial de las discográficas para echar a rodar nuevamente repertorios consagrados que por la iniciativa genuina de los artistas. Esto no sucede, por ejemplo, en la música popular brasileña que históricamente tuvo como motor principal de su funcionamiento la comunión y el agradecimiento entre sus distintos integrantes (de ahí los halagos, colaboraciones y canciones dedicadas entre Jobim, Vinicius, Toquinho, Caetano, João Gilberto y un largo etcéteras de talentos). Lo primero que llama la atención, entonces, del disco de Gonzalo Aloras es que se inscribe en el orden de los homenajes hechos por gratitud. Esto, como la poesía, no se puede demostrar científicamente, se reconoce. De ahí el título (que alude al hermoso segundo tema de Yendo de la cama al living) y la conformación del disco: diez temas de los que nueve son composiciones ajenas de tres compositores y uno (el último) es propio. Siguiendo la línea estética inaugurada por su mentor (Fito Paéz), Aloras realiza lo que en literatura se llamaría una canonización en vida. El podio que proyecta está constituido por Litto Nebbia, Luis Alberto Spinetta y Charly García. La tapa, en otro acierto, remite al tiempo cúlmine de sus carreras: el rosarino en la época de Melopea y Muerte en la Catedral, SNM en una toma que puede pertenecer tanto a fines de los 70’ como principios de los 80’ y Spinetta entre Almendra y Pescado Rabioso. Aloras resuelve con holgura otro problema: el de las canciones a interpretar. Trabajando sobre semejantes itinerarios musicales, elegir sólo tres pieza debe asemejarse a esas disyuntivas arbitrarias que tanto nos angustian desde el comienzo de la Humanidad: ¿mamá o a papá?, ¿Beatles o Rolling Stones?, ¿Borges o Arlt? Para superar este escollo, el guitarrista decide ir a lo “seguro: un compendio de temas clásicos, aquellos que surgen en el hipotético fogón cuando alguien se apresta a formular la frase hecha: “una que sepamos todo”. Esto conlleva ciertas dificultades: en primer lugar, se trata de canciones harto escuchadas (la radio de Puro Rock Nacional ayudó aún más en este aspecto) y se necesita un procedimiento efectivo en vías de que el oyente no se aburra a las dos escuchas; por otro lado, dar un paso en falso con tamañas referencias equivale a perder un picado con Maradona y Francescoli en tu equipo. Pero nada de esto sucede. La interpretación de Aloras exuda una admirable vitalidad y el disco puede oírse repetidas veces sin acusar recibo de monotonía alguna. En los últimos años, se volvió complicado que dentro del panorama del rock aparezcan obras que provoquen una sensación de tal bienestar. Está bien, se trata de Litto, Charly y Luis Alberto, de “las canciones que cambiaron nuestra era” (como manifiesta Aloras en “Avisame”, su aporte autoral), pero otros tributos análogos no habían significado ni la mitad del handicap artístico de Superhéroes. Comenzando por la versión del tema que da nombre al disco y siguiendo con las relecturas de “Sólo se trata de vivir” y “Quedándote o yéndote”, Aloras logra algo impensado: respetar casi milimétricamente los arreglos a esta altura consuetudinarios de las canciones al mismo tiempo que imprime un matiz personal en cada acorde y en la pronunciación de cada letra. Sería innecesario sugerir décadas después de sus orígenes el enorme grado de sofisticación y atractivo que sobrevuela en gemas como “Llorando en el espejo”, “Camafeo” o “La Balsa”. La instrumentación acústica de la mayoría de los temas (guitarra y piano) y la claridad de la voz terminan por otorgar una estructuración conceptual. Ahora sólo resta que lo escuchen. Sayonara.
Publicado por Martín Zariello a las 10:57 PM

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Nuevas armonías

Escrito por Gonzalo Aloras el Ago 18 2009 | Uncategorized

El mayor anhelo que puede habitar el alma de un artista es la continuidad; contrario a lo que pudiera suponerse no es la fama, ni el dinero, ni la popularidad. Nos referimos tanto a la continuidad en la inspiración y en las fuerzas creativas propias como en el incentivo y la motivación que pueda despertar en otro artista.

Algunos músicos dan clases, asegurándose un doble ejercicio de trabajo e inspiración con semillas esparcidas en la tierra del azar. Otros han persistido en una sobria línea de producción en la que sólo el estilo brilla y crece más allá de la persona (aún cuando esto implique sacrificar en parte la salud) como un bosque maduro donde coexisten fauna y flora variadas, en sí bien determinadas.

Paulatinamente el estilo y el anhelo de una continuidad se transforman en el motor de la vida de todo arte-sano.

Con algo de esa naturaleza me encontré desde muy joven al tener mis primeros discos de Litto Nebbia o al asistir a sus conciertos, donde: la interpretación es juego (el niño) la melodía es el canto que tranquiliza o acompaña (la mujer) y la armonía, la tierra movediza, nómada (la aventura, el cambio, el peligro).

Actualmente paso mis días entre canciones e instrumentos. Gracias a ello he querido perder el límite entre lo que es armonía y estilo. Existe una armonía entre la melodía y los acordes. Entre lo dicho y lo que se calla, entre lo que se canta y lo que se dice. Existe entre las palabras y el color de la voz. Lo que se da entre las cosas
Lo percibimos cuando interpretamos una canción que nos agrada y notamos que, aunque conservamos los acordes originales, el efecto que produce en nosotros no es el mismo. Porque hay muchas otras armonías poniéndose en juego cada vez y así ¡todo cambia!

Quien haya paseado por el túnel de la música de Litto Nebbia vivió la sensación de esas armonías con un estilo claro, sobrio y duradero. Sensación que ya se degustaba en el sabor distintivo de sus primeras composiciones junto a Los Gatos.

Hablamos de un compositor de música popular (y no populista) que pergeña su obra en función de esa vitalidad. No sólo en función de acordes que se abren y se bifurcan mas allá de lo establecido, sino de esa fe en la armonía que existe entre las cosas (como entre amigos) para que estas puedan ser, perdurar, transmitir. Es su canto, su juego vocal, el matiz de su voz. Es la manera de llevar el tempo con la mano izquierda en el piano o con su derecha en la guitarra, hasta lograr una percusión y un acompañamiento rítmico original. Es su modo de utilizar vocablos ya no inusuales, sino hasta diría inusables de la lengua castellana, dotándolos de una sonoridad que modula el sentido y la dicción de aquellas palabras.

Sería una tarea extensa clasificar y distinguir todas las cualidades de su flora y fauna musical, a la vez tan definidas gracias a esa extraña clase de sobriedad y vuelo artístico ; más allá de todo éxito, de toda difusión y del reconocimiento obtenido.

Los Gatos, además de haber sido el conjunto musical donde Nebbia comenzó a desarrollar su música, fue una de las primeras bandas en hacer realidad un despliegue cultural alternativo en nuestro país y en crear ese movimiento llamado rock argentino, que desde entonces aúna existencialmente a miles y miles de jóvenes. Es bueno recordar hoy, el aspecto estrictamente musical de este autor y de esos comienzos lejanos, porque nos permitirá en algún momento compararlo con la actualidad y con los recientes proyectos locales que promocionan los medios masivos de comunicación que parecieran carecer en su genealogía de los frutos y las semillas de aquellos esfuerzos y gozos armoniosos. Una vez más, saber de dónde venimos para poder imaginar y trabajar en dirección a nuestros sueños.

En la ininterrumpible búsqueda de nuevas armonías.

Gonzalo Aloras
6 de abril del 2007

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La revolución musical y el nuevo plano de sensibilidad planetaria naciente

Escrito por Gonzalo Aloras el Ago 11 2009 | Uncategorized

Luego podremos desarrollar con detalle y pasión, ejemplos y citas, lo que este título propone describir. Pero ANTES debemos (no sin riesgo de ganarnos numerosos enemigos) decir: primero hay que ser afinado (o intentarlo!) Ninguna revolución (ningún respeto, afecto) puede surgir de una voz o un instrumento desafinado. Ya lo demostró Jobim, que además de haber sido parte de una revolución musical planetaria, compuso una melodía especial para hacer referencia al “desafinado”, por supuesto con la voz y los instrumentos saludablemente afinados. Sé que suena duro, pero en el fondo es blando: primero afinar, después vemos. Hay quienes naturalmente tienen “oído” y quienes lo desarrollan luego. Y abundan (arriba y abajo del escenario) quienes ni perciben estas cosas mínimas!! Por eso es tan difícil la música (y el mercado de la música, y los pseudo-artistas y los pseudo-espectadores, etc, etc) donde todo convive y se mezcla indiferentemente.

(Nirvana, Hendrix, The Beatles, Wagner, Ravel,The Sex Pistols; todos eran afinados! y afinaban sus instrumentos!)

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La nueva canción de Charly

Escrito por Gonzalo Aloras el Ago 09 2009 | Uncategorized

En la mitad de la canción Charly dice “todos van hasta ahí nomás, ahí nomás” y hace un silencio musical de 5 segundos. Habría que ver si en la historia de la música popular existió otro caso similar en la utilización del silencio. Quizá ese pequeño gesto novedoso y desafiante sea el signo de genialidad, originalidad y buen humor, que en el caso de esta pieza (y como constante en toda su obra) lo separa del resto de los autores de mayor repercusión masiva.

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sobre el amor

Escrito por Gonzalo Aloras el Ago 05 2009 | Uncategorized

El amor es el pensamiento. El pensamiento está hecho de instinto, afecto y azar. Se ama porque se piensa. Pensar es sentir con el alma. Amar es ser afectado por Otro. Incluso de odio uno puede ser afectado! Allí también se ama algo, en medio del odio y las pasiones desatadas. Luego la calma y el tiempo apacible. Momentos de un mismo juego. El amor no tiene nada que ver con el placer ni con la comodidad, ni con la felicidad, ni con el tener. Amar es partir hacia lo desconocido. O sino no es amor, es costumbre, tradición, repetición vacía. Se ama lo incierto o no se ha comenzado aún la aventura. Te amo, se dice. Es decir: un abismo me mira y yo miro dentro de él.-

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